
Bebé, esta es la oración que tu bisabuela nos enseñó para cuando nos asustábamos y luego dormíamos tranquilitos.
Que tu mami te la enseñe que no hay nada mejor que el legado transmitido por generaciones, además, es cierto, luego dormirás mejor:
"Pesadilla, pesadilla que a mi corazón le das, vete a contar las piedras del mar y después, vente conmigo a acostar."
Y luego decíamos:
"Cuatro pilares guardan mi cama: San Miguel, San Rafael, San Gabriel y el Ángel de mi guarda Amén…"
¡¡y santo remedio!!













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